Vivir sin químicos, primer año.

Hace un año nuestra familia se puso en movimiento, comenzamos a andar el camino de una vida más natural y sostenible. Una vida que  pretendíamos vivir sin venenos y sin químicos sintéticos (o al menos con los mínimos posibles) y que nos ha acabado llevando a un estilo de vida "ecofriendly", como dicen los ingleses, amigable con el entrono, con las personas que nos rodean y con la naturaleza.

¿Por qué nos embarcamos en un proyecto semejante?  Mis hijos tienen la tan desgraciadamente popular "piel atópica"; lo cual implicaba, hasta hace un año, un preregrinaje constante de médico a médico, ninguno de los cuales logró solucionar nada. Es más, cuantas más cremas (nada baratas por cierto) compraba y probaba, peor tenían la piel. Los corticoides les dejaron unas feas manchas blancas en la cara  y la desesperación entro en juego haciéndonos buscar alternativas al  dañino proceso en el que estábamos metidos.


Lo primero que hice fue documentarme sobre los componentes de las cremas que yo veía que les estaban haciendo mal a los niños. Desde ahí,  el primer paso de nuestra pequeña revolución  casera no tardó en ocurrir. ¿Qué hicimos? Cogí todas las cremas, lociones, champús, acondicionadores, geles, jabones  y demás artículos que tenia en el baño (excepto dentífricos y desodorantes) y me deshice de TODOS los que tuvieran entre sus componentes algunos de los que ya están identificados como dañinos.

Afortunadamente, alguno tenia en casa que era medio decente y con estos logramos aguantar hasta que, gracias a un curso de cosmética natural, aprendí a hacer nuestros propios productos. Productos 100% vegetales, compatibles con nuestra piel y de los cuales, al estar elaborados por mi, conocía todos los ingredientes. El cambio tan enorme que esto supuso para las pieles de mis hijos  fue lo que acabó de convencernos de que este era el camino que habíamos de seguir. El peregrinaje se había terminado y comenzaba oficialmente nuestro nuevo camino.

Así comenzó la apasionante aventura de la prueba y el error, del buscar productos alternativos a los habituales, de documentarnos y documentarnos, de aprender y fallar, de abrir nuestras mentes y de descubrir que reducir la exposición a los químicos  implicaba, inevitablemente, una vuelta a la naturaleza y al saber tradicional.

En este año ha habido muchos momentos en los que el proyecto parecía demasiado, los ánimos flaqueban y nos sentíamos sobrepasados. Reducir y/o eliminar los químicos implicaba cuestionar todo lo que nos rodeaba; todo había de ser repensado, re-evaluado, reprogramado.  Pero siguiendo la máxima de que "el camino se empieza andando, primero un paso y después otro"; poco a poco fuimos introduciendo cambios sustanciales en nuestras rutinas.

Al los cosméticos les siguió la desaparición en casa de detergentes de lavadora y lavavajillas, de productos habituales de limpieza, las toallitas, los pañales y las colonias y perfumes; todos los cuales fueron sustituidos por productos elaborados por nosotros o por productos tan naturales como el vinagre,  el zumo de limón o las aguas florales. Y como consecuencia de esto nuestra casa dejó de oler, o más correctamente debería decir comenzó a oler. Olía a aire puro, a plantas, a tormenta y a verano. Olía a los olores naturales que normalmente  quedan amortiguados por los fuertes olores de los productos sintéticos. Llenamos la casa de plantas de interior que purificaban el aire y aumentaban la humedad relativa. Redujimos la temperatura de la casa en invierno a 19ºC y con ello logramos, aparte de un considerable ahorro energético, mantener un buen estado de salud, lo cual redujo nuestro consumo de medicamentos (ya de por si reducido exclusivamente a los recetados por un médico).
¿Y  la comida? Pues la alimentación han sido el otro pilar fundamental de nuestro cambio de vida. Ya teníamos una huerta que nos abastecía de verduras unos 3-4 meses al año. Decidimos duplicar la superficie de cultivable, añadir frutales y frutos del bosque y ampliar la bio-diversidad plantando muchas especies medicinales, aromáticas o otras. Incluimos la permacultura en nuestro hogar, comenzamos a hacer nuestro propio compost y  hemos tratado de cerrar los círculos biológicos gracias a nuestra ampliada  familia de 3 gallinas.

De una manera sorprendentemente natural, incorporamos en nuestra rutina las conservas caseras elaboradas con los excedentes de la huerta logrando así ampliar el periodo de consumo de nuestros propios vegetales, elaboramos nuestros propios yogures, secamos nuestras hierbas medicinales en el secador solar que hemos construido, eliminamos la sacarina elaborando nuestro propio extracto de estevia y, sobre todo, hemos dejado de comprar productos muy elaborados para comer (p.e. salchichas frankfurt o platos precocinados), consumimos unicmente productos de temporada y tratamos, siempre que es posible, de consumir productos nacionales (si es posible locales)  y  aquellos que su listado de ingredientes sea menor de 10.

Ah! Y lo más importante,  dejamos de fumar.

¿Esta siendo fácil? No siempre. Hemos flaqueado y caído en la tentación muchas veces. Nosotros también estamos acostumbrados a los productos convencionales, a la tentación del consumo fácil, a la presión de la sociedad y la manipulación de las campañas de marketing (halloween por ejemplo). Tratar de reducir consumos, limitar químicos, vivir una vida más sostenible y en contacto con la tierra, es un proyecto en el que hay que trabajar día a día. Algo por lo que luchar y en lo que poner bastante empeño. Pero, hoy por hoy, estamos orgullosos de poder decir que merece la pena, que cada uno de todos los pasos que hemos dado tiene un sentido, que estamos satisfechos con lo que estamos haciendo y deseando acometer lo que tenemos planeado hacer.

Nuestro primer año sin químicos es para nosotros sin duda un éxito rotundo. El hecho de haber cogido las riendas de nuestras vidas, habernos replanteado casi todo y haber comenzado a  vivir nuestras vida tal y como lo hemos elegido, no simplemente dejandonos llevar por la inercia; hace que nos sintamos felices con nuestros logros. Somos conscientes de que aún nos queda un largo camino por andar; pero nuestra familia, nuestro bienestar y el tratar de buscar un futuro diferente para nuestros hijos y un mundo más eco-lógico y justo,  nos da la motivación necesaria para seguir paso a paso por esta senda.


6 comentarios:

  1. Enhorabuena!!! No es fácil imprimir cambios en nuestras rutinas y vosotros habéis acometido varios en simultáneo, seguro que vuestros hijos os lo agradecerán y vuestros cuerpos también :-)

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  2. ...una decisión muy valiente...yo estoy descubriendo el mundo de la cosmética natural...

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    1. Muchas gracias; desde aqui te animo a que explores y descubras. Una vez te acostumbras a la cosmetica natural, a su sensacion y olor, no podras comprender como podias utliizar la otra....
      Mucho animo y disfruta el proceso de descubrimiento.

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  3. Absolutamente fascinante, valiente, osado y lleno de verdad...Os deseo lo mejor...justo empiezo ahora a descubrir mi vida sin quimicos...me encanta!
    Dulce camino a quien anda con la tierra.

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  4. Hola! Mi nombre es Maria, y estoy empezando mi "treball de recerca". Este trata sobre los principios activos de las plantas e otros productos de origen natural para poder ver si estos pueden substituir una gran parte de los químicos que me expongo al día a día. Por ejemplo: encontrar un substituto a los "Ibuprofenos" para mis dolores de cabeza. Me preguntaba si me podéis dar algunos tips, ideas, o paginas web para empezar ya que voy un poco perdida!!

    Si el blog aun sigui activo me seria de mucha ayuda vuestra respuesta!!

    Mi correo es: mariamorato11@gmail.com

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    1. Hola Maria, nuestro blog es meramente informativo con la idea de compartir experiencias. No somos médicos ni científicos. Para el dolor de cabeza no sabría ayudarte, tendrías que investigar sobre la causa de esos dolores. Igual un buen naturópata podría ser de ayuda.
      Lo siento.

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